Nos quedamos unos días en Islawa en Barú y la verdad es que fue una experiencia muy especial.
El lugar es un pequeño paraíso. Llegas en lancha y de inmediato sientes que estás en un rincón apartado, con agua clara, mucha vegetación y una playa tranquila. Es el tipo de sitio donde realmente puedes desconectar: sin ruido de ciudad, solo el sonido del mar y el viento. Las habitaciones son cómodas, con buena vista, y el ambiente general se siente relajado y natural.
Lo que más nos gustó fue la atención del personal. Desde el momento en que llegamos se notó el cuidado: amables, atentos sin ser invasivos, y siempre dispuestos a ayudar con lo que hiciera falta. Se preocupan de verdad por que te sientas bien, y eso se agradece mucho en un lugar lejos de casa.
También disfrutamos del restaurante y de poder usar los kayaks. Es un hotel pequeño, con pocas habitaciones, y eso ayuda a que todo se sienta más personal y tranquilo, en resúmen Barefoot Luxury.
Si buscas un sitio para descansar de verdad, con buen servicio y un entorno natural precioso, Islawa es una excelente opción. Nosotros salimos muy contentos y con ganas de volver.
Gracias a todo el equipo, Paula, Beatriz y Klubin.